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Los hoteles, desde hace un tiempo, cobran por el servicio, que puede llegar a 15 dólares por caja en Estados Unidos. Los pasajeros cada vez compran más.

Muchos hoteles de Estados Unidos vieron la oportunidad de generar ingresos extras y la aprovecharon sin dudarlo: cada vez son más los establecimientos que cobran por recibir y guardar envíos de compras que los huéspedes hacen por Amazon o e-Bay, entre otros portales de venta online.

Ya es una costumbre instaladísima entre los viajeros comprar antes de la partida y al llegar al hotel recibir las cajas, sin perder tiempo en andar recorriendo shoppings con la lista de los encargos en la mano (o para tener más tiempo de seguir comparando, lo más probable).

Pero desde hace un tiempo, además del costo del envío hay que sumarle el fee de los hoteles.

Sí, de a poco y muy en silencio, dejó de ser un servicio gratuito, aunque todavía hay hoteles que lo siguen haciendo como cortesía.

Algunos directamente decidieron tercerizar la recepción de encomiendas con una oficina de correos en el hotel, donde entregan la caja previo pago.

Otros siguen almacenando y repartiendo cajas por la habitaciones, pero en el momento del check out el pasajero se desayuna del costo extra por la compras, que varía de acuerdo con cada hotel. Algunos cobran por cada paquete, otros discriminan por el tamaño, otros cobran cuando los envíos llegan antes que los pasajeros y otros suman aparte del cobro por la recepción, cada día de estada del paquete en el depósito, si lo recibieron antes de la llegada del pasajero.

“El servicio tiene un costo que depende del tamaño del paquete y puede estar entre 4, 8 o 12 dólares”, explica Gilberto Hurtado, gerente de ventas del Grand Beach Hotel, uno de los hoteles nuevos de Miami Beach, con mucho público de argentinos. La explicación hasta suena lógica: “Representa un trabajo extra muy importante, hay un puesto en el hotel para hacer eso a tiempo completo.”

Y cada vez llegan más y más envíos, una tendencia en franco ascenso, especialmente de los viajeros sudamericanos. “Hace dos, tres años empezamos a cobrar por el servicio de recepción porque representaba un trabajo importante para el personal”, cuenta Tanja Morariu, directora de desarrollo de los hoteles The Palms Hotel & Spa y Circa 39 Hotel, ambos en Miami Beach. Cada hotel tiene una política diferente: en The Palms: cobran US$ 5 por caja, sin importar si la persona se encuentra ya en el hotel o no. En cambio, en Circa 39 si el pasajero ya está en el hotel no tiene que pagar, pero si no ha llegado le cobran 5 dólares por caja por día, porque tienen muy poco sitio para guardarlo.

En el St. Regis Bal Harbour Rresort les cobran US$ 10 por cada caja que reciben y tienen un departamento de envíos dentro de la propiedad.

Muchos de los grandes hoteles, con cientos de habitaciones, como el tradicional Eden Roc en Miami Beach, el Trump National Doral y el InterContinental Miami directamente tienen una oficina de FedEx dentro de sus instalaciones, que suele estar tan concurrida como el bar del lobby. En estos casos, el sistema está más estandarizado y se paga por el peso de la caja. Por ejemplo, hasta una libra (500g), US$ 5. De 1.1 a 10 lb (de medio a 4,5 kg), US$ 15, etc. Además, se suma un cobro extra por el almacenamiento a partir del sexto día, también discriminado por peso, que comienza en US$ 5 para las cajas más livianas.

Ante este nuevo escenario lo mejor es consultar con el hotel, previo al viaje, sobre su política de recepción de envíos y calcular de estar ya en el hotel cuando se lo recibe. Porque el gran ahorro de la compra en Miami se desvanecerá con el pago por el envío al hotel, el 35 % de la Afip más el costo por la recepción.

Brasil, primero

No se trata de pequeñas cajitas con alguna urgencia. Muchos reciben compras como si fueran por mayor, que incluso, además del costo, se están volviendo un dolor de cabeza para muchos viajeros. Familiares, amigos y compañeros de trabajo, que antes encargaban y confiaban en la buena voluntad del viajero, ahora envían lo que quieren directamente al hotel, sin pensar en el trastorno que ocasiona. Y porque, claro está, en la computadora todo se ve más chico de lo que realmente es.

¿De que país compran más? Los hoteleros coinciden en que los brasileños están primeros en el ranking con mucha ventaja y luego, claro, los argentinos.

Marília Bianchini tenía que viajar a Miami por trabajo. Una cliente que no llega a la categoría de amiga se enteró y despachó la temida frase: “¿Puedo comprar algo y te lo mando al hotel?”. Marília recibió tres enormes cajas con un set completo de mamaderas, esterilizador y saca leche, un ajuar de ropa de bebé para todo el primer año de vida y hasta el almohadón para amamantar.

Todo en cajas, bolsitas, precintos y aislantes que le demandó tres horas de trabajo desarmar, sacar etiquetas y acomodar. Además, tuvo que pagar 50 dólares por recibir las cajas en el hotel y comprar una valija para llevar todo a San Pablo, la ciudad donde vive.

Las historias de envíos exorbitantes, lejos de la excepción, ya son moneda corriente.

“Hoy justo vi un tractor para niños de John Deere gigante, también nos ha llegado una TV enorme. A un mismo huésped le llegaron 25 cajas de electrónicos y ropa. Tuvo que comprar cinco valijas y seguramente pagar exceso de equipaje para llevarse todo”, recuerda Tanja Morariu.

En el Trump National Doral recibieron desde enero hasta ahora 2500 envíos. Entre ellos una pantalla para proyectar de 15 pies (¡más de 4 metros!), que no saben cómo el pasajero habrá subido al avión rumbo a la Argentina y muchos muebles que necesitaron un trailer especial para trasladarlos dentro de la propiedad.

En el Ritz-Carlton de Bal Harbour reciben en temporada alta hasta 70 envíos por día. A los pasajeros les cobran US$ 5 si las cajas llegan antes que los pasajeros, si llegan durante la estada no tiene costo. “Recuerdo un pasajeros de Brasil que reservó dos suites del hotel: una sólo la usaba para guardar las cajas que recibió y las compras que hizo. La habitación estaba colmada del piso al techo”, cuenta Gian Altamirano-Bascuas concierge del hotel

Los empleados de los hoteles incluso hasta desarrollan tareas propias de un detective. Muchas veces los envíos llegan a nombre de uno de los pasajeros y la reserva está a nombre de otro o directamente a nombre de la mujer, cuando el marido viaja solo. “Suele suceder que las compras a distancia la hace la esposa del huésped a su nombre y el personal del hotel tiene que adivinar a que habitación corresponde el envío. Incluso nos ha sucedido que el marido niega los paquetes porque dice que no son de él… hasta que se comunica con la mujer”, cuenta Norberto Fuster, del Bonaventure Resort & Spa un resort con 500 habitaciones muy cerca de Ft. Lauderdale, en Florida. En el hotel cobran US$ 10 por paquete.

Christine L. Corson, directora de Relaciones Públicas y & Marketing del InterContinental Miami, agrega: “Hasta hemos recibido paquetes sospechosos que tuvimos que abrir antes de devolverlos al vendedor cuando el pasajero no los reclama”.

“Los brasileños y argentinos reciben en promedio 15 envíos durante su estada. Realmente representa mucho trabajo recibir, administrar y entregar. Llega de todo, cada vez más desde que abrimos en 2010. Lo único que hasta ahora no llegó es un reno de Papá Noel”, bromea Victoria Zuffranieri, Communications Manager del InterContinental New York Times Square.

Fuente: La Nación.